Parnaso 2.0 Logo
Cristina Ruberte París

Cristina Ruberte París

poemas
Momentos


Momento de ver la pila

De ropa sucia

Con cara de Monalisa

Y de estar larga en cualquier colchón

Desfasada por la rutina,

Fugitiva en cualquier esquina

Soy poeta por castigo

Y cangrejo por designio.

Pies planos sobre la arena.

Espacio en blanco,

Siempre entre las cuerdas

           Soy un kilómetro de abandonos

           Una canción de amor repetida

           Y las ganas de llorar
Cementerio del Père-Lachaise

Cadenas  de La rue de la Roquette

Me atan

Al torpe pulso del turista cansado de museos

Y de piedras

Pero no de muertos.


Ronronean los gatos.

Me siguen.

Me giro.

Los espanto,

No los soporto.



Miro la hora.

Demasiado tarde para mí

Para ellos también.


Cuento monedas de mi bolsillo.

Un euro,

Dos euros,

Tres euros.

           -Tomaría una cerveza-

Cuatro euros

Cinco euros.

            -Una rubia fresca-




Seis euros,

Siete euros,

Ocho francos.



Monedas en mi mano,

Rosario indigesto en mi pensamiento.



            Padrenuestro que estás en los cielos,

¿Dónde acomodas a tanto ilustre?

            Santificado sea tu nombre

Tanto sacrificio de letras aprendidas

            Venga a nosotros tu nombre

Y el de tantos libros escritos y perdidos

Y sueños de celuloide

Con viajes a la luna incluidos.

            Hágase tu voluntad

Y las noches de insomnio

Así en la tierra como en el cielo

Los corazones magullados y

Los regocijos del alma

Aquello que nadie heredará.

           Danos hoy el pan nuestro de cada día

Que por aquí hay mucho gato que alimentar.


           Y no nos dejes caer en la tentación

La tentación de querer aullar en estas tumbas

De traerlos uno a uno

A nuestra red

De silencios malditos.


Pececito pescado

Oráculo de los dioses

Dime que no es cierto

Que estarán a mi lado

En sus libros y en sus fotos

En su música y polonesas

En su imperio de morfina de La vie en rose.

Todos a mi lado,

Edith Piaf, Meliès, Chopin, Oscar Wilde…

Soy estatua de sal entre flores negras

Practicante de la pesca de arrastre

Y guardo la instantánea de un silencio denso.

A lo mejor de una pesca.



Árboles y pájaros

Parque de los parisinos.

Gatos y tumbas.
Plaza Jemaa el-Fna


Vendedores de pociones mágicas,

Huevos duros que comen demonios.

Escupe fuegos de colores

Y encantadores de serpientes.



Dientes sueltos

Amontonados en  dentaduras

Te sonríen desde la manta del chiquillo charlatán.



Aromas de incienso, sándalo, ambarina y almizcle

Te hacen chica hasta convertirte en antídoto

De sonrisas y prólogo de una película

Donde todo es posible.


La noche está en cada movimiento

De tu respiración

En cada sobresalto

Va contigo.
Un dragón anda en bata


Si te quitara la fregona de las manos

Y el mandil de tus pechos,

¿Qué quedaría de tí

y de tus días preñados de idas y venidas,

por el pasillo obscuro de tu casa?



Si te quitaras los rulos rosas

y el aro de esposa,

¿Qué te ataría al día largo

y al tiempo corto?



¿Qué sería de tí

Y de tu nada

acurrucada en la bata acolchada

de mustias flores?
Tatuaje de azúcar

             A tientas,

y a tontas,

anduve haciendo piruetas.

            Y tanto me balanceé,

que desperté colgada en tu cuello.



            Dejé que libaras mis sentimientos

y te complaciste en ello.

            Lametazos por mi cuello:

            tu mi oso,

            yo tu miel.

Me arrollaste

y nos enrollamos.

Nos perdimos,

y ya nunca nos encontramos...


             Y en la madriguera:

Tus pensamientos tatuados en la noche.
Versos de entretiempo

 Corro fugitiva atada a los grilletes que me hacen llaga

Entretenida  en el los días de marzo

Perdida en las rotas primaveras
Cucurucho de corazón

         Saliste

disparado,

volando en una orla de aullidos.

Cabizbajo se te tragó el camino.



Mis afiladas palabras

fueron tu billete de ida.

         Y mi corazón,

tanto tiempo en el congelador,

se tornó severo

como un estropajo industrial...


          Y,

          restregó,

          mi destino.




                       Calles y cierzo

                       Duro y dulce adoquín

                       Que bien me sabe.
Muda espera


Me gustan tus silencios

Porque me abrazan.


En medio del crucigrama vacío de palabras,

tus palabras vacías  de amor

Y las amapolas...

               Siempre las amapolas como encarnada

               y descarnada ausencia.



Me gustan tus silencios,

blandos cojines de colores,

eterno juego del cucú

entre el mundo y yo,

               el mundo y tú...

               ¿Tú y yo?



Me gustan tus silencios

si desde la frontera me escuchas.
Logos Parnaso 2.0