Parnaso 2.0 Logo
Carmen Bandrés, escritora y poeta

Carmen Bandrés

poemas

 

Lorca
 

 

 

Buscan con denuedo tus restos gloriosos
perdidos en una cuneta teñida de sangre;
¿cómo no te encuentran, si tus ojos son 
dos soles y en tu boca duerme la luna?
Quizá no te hallan porque no son como tú,
que con el corazón en la mano, colabas
por las paredes tu verso y tu alegría;
que no eras de nadie porque de todos eras
y tu risa semejaba tañido de campanillas 
y en tu mirada yacía un mensaje de amor.
No te encuentran, no pueden,
los histriones mezquinos, pobres de espíritu
ciegos a la luz que resplandece
en Andalucía, en Iberia y en el orbe entero.
Ya gritan los de tu sangre
que toda tu alma, todita, yace en Granada,
en la casa de Bernarda y en la cueva oscura;
en tartana de gitano errante y,
de luces ataviada, en el albero dorado.
Todos te quieren, vivos y muertos,
hermanadas las dos Españas;
que no te busquen unos ni te encuentren otros,
que habitas en el viento al alcance de todos
cuando se acuesta el sol y torna la luna,
siempre en el corazón del pueblo.

La noche

 

 

Noche oscura sin luna que se extiende sigilosa; 
el niño la siente, desamparado, en soledad.
Despacio, despacio, se iza a la ventana,
sobre el alféizar con manos trémulas.
Mirada profunda, sima sin fondo;
ojos que espían el firmamento.
Lucen y titilan las estrellas
con radiante esplendor.
¿Dónde estás, mamá?
Se desvanece el fulgor
en el cielo antes risueño.
Desalentado cierra el vano,
cuitas alzadas a la nada infinita;
estéril ilusión de una estrella fugaz
que meciera su sueño con delicada voz;
tan dulce y amorosa que disipara, enérgica,
su desvarío nocturno en el desconsolado lecho.

 

Enojosa sinceridad

 

 

A veces,
decir lo que se piensa es no pensar,
pues nuestras palabras hieren.
Decir lo que se piensa es una lanza
que ensarta la inerme piedad.
Decir lo que se piensa es redimirse
para esclavizar el sentir ajeno. 

Enojosa sinceridad
ávida de refutar mentiras blancas
que aligeran la evidencia
y palabras legas de ánimo baldío
sin leal ni veraz propósito. 

Amarga sinceridad
franco caudal de espinas sembradas 
como abrojos en el camino 
que dilapidan la ingenua esperanza 
sin comprensión ni cortesía.

Doliente sinceridad:
Tantas veces hiel y jamás bálsamo.


 

Pasión

 

 

Es tan grande
la dicha a tu lado, 
que todo lo doy por 
retenerte un instante;
empero, vano es mi afán.

Quimera eres, 
espejismo inasible,
nacida para esfumarte 
como sueño infantil que 
al despertar se desvanece.

Por ese tenue relámpago
con que envolviste mi ser
en el dulce hálito de tu brisa
invoco esta mañana sin aurora
el abrazo que ayer acunó mi piel.

 

Besos amargos

 

 

Porque tu boca paladeó otros labios 
y la mía sólo supo de tus besos,
llevo tu dulce sabor, 
mas tú no guardas el mío.

Porque buscaste la caricia de otras manos
mas yo quedé cautiva de la nostalgia,
tu luz añoré, 
pero jamás te iluminé.

Porque navegaste en las redes del engaño
mientras mi piel palpitaba fascinada,
me enseñaste a soñar 
para luego quebrar mi ilusión.

Porque tu versátil corazón 
jamás conoció la dulce renuncia
de la fidelidad compartida,

Lloro por ti.

Porque amado fuiste, 
pero nunca supiste amar.


 

El perdón y el olvido

 

 

Nace el perdón para calcinar
en la llama del olvido 
la infausta vileza humana.
Grande es el perdón, mas vacío
cuando el recuerdo lo escolta.

Fatal aliada es la memoria
tenaz en evocar viejas afrentas
de tantos y tantos que, 
a tu espalda, agitan las monedas 
que tomaron al venderte.

Es el olvido
germen noble y sagrado 
donde florece el perdón
para saciar con agua clara 
la sed del caminante.

Mas, cuán escaso el manantial
en el desierto humano, 
donde el perdón se mancilla
para ocultar en sus entrañas
sus más crueles enemigos: 

Desconfianza y memoria.

 

Volver a verte

 

 

Cuando sueño contigo,
vuelas con alas doradas
y surcas sosegados mares
mecido en olas de libertad.
Cuando sueño contigo,
el viento es alquimia
que muda en perlas 
tu mágica estela.
Cuando sueño contigo,
tu voz es nirvana
que el eco acompaña 
por el universo entero.
Cuando sueño contigo
un arco iris impregna el cielo sombrío
y la noche despunta plena de estrellas.
Cuando sueño contigo.

 

El plagio

 

 

Cuánto falso amigo zanganea ávido
para catar goloso el pasto vecino.
Cuántos, listos a regir otros predios 
y usurpar el fruto del trabajo ajeno;
cuántos, que no saben de respeto y
todo lo ignoran del trabajo honrado.

Cuánto parásito, invasor diligente
en señorear mesa y lecho foráneos
que no para mientes en exprimir el 
sudor ajeno con burlona reverencia.

Cuánta mano vana y ociosa se alza 
siniestra, sin recato ni vergüenza,
eternamente presta a suplantar
la del sincero y genuino creador.

Cuántos sin rostro 
se miran al espejo y no ven sino vacío, 
astutos zorros prestos al expolio, vigías 
depredadores a quienes nada escapa.


Logos Parnaso 2.0