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Fernando Sanmartín, abogado, profesor y poeta

Fernando Sanmartín

poemas

 

 

 

ELLA suele comprar libros

en una vieja librería

que se encuentra

en Charing Cross Road.

 

Lleva tiempo haciéndolo.

Alguna vez, yo la he visto,

coge un ejemplar

y lo esconde en su abrigo

color crema

que sólo utiliza

los días de viento.

 

Una tarde

coincidimos los dos

en un pub que olía

a bergamota.

Le hablé de Borges

y de la tumba de un poeta

en el cementerio parisino

de Père Lachaise.

Ella, después de beber

varias cervezas,

me dijo que tenía prisa.

 

          De Antes del hielo, 2001

 

 

 

LA INVITÓ a un café

cuando se encontraron,

después de no verse

durante meses,

en la biblioteca

a la que él nunca iba.

 

Y así comenzó el vértigo.

Y las primeras nociones

de los naipes.

 

          De Infiel a los disfraces, 2008

 

 

 

EL HOTEL estaba junto al muelle.

Lo había elegido ella.

Pero cuando se besaron,

la vieja amistad

dio paso a otra cosa.

 

Y volvieron a la ciudad

en coches separados.

Desfigurándose.

 

          De Infiel a los disfraces, 2008

 

 

 

LEO en un avión a Dostoyevski.

Colabora en el New York Times.

Lo leo como si fuera una despedida

y sé que pronto

le darán el premio Pulitzer,

algo que no podía imaginar

cuando iban a fusilarlo.

Pero todo es un acertijo.

Igual que cada uno

de nosotros.

 

          De El llanto de los boxeadores, 2012

 

 

 

UNA VEZ

creí perderlo todo.

Desde entonces

escribo

desafiándome.

Lo irreal son mis cifras.

 

 

          De El llanto de los boxeadores, 2012

 

 

 

CONOZCO A UNA MUCHACHA

que desdobla,

como una servilleta,

el deseo y los sueños.

 

Algunos la miran con prudencia.

Otros lo hacen

con ojos de centinela

y gesto elegido

desde el mundo

de las imperfecciones.

 

Conozco a una muchacha

que trabaja en un café.

Lleva camiseta de tirantes

y un pantalón vaquero

que muestra su botánica.

Y a todos dice no.

Quizá por eso

cada noche,

al llegar a casa,

se deja seducir

por su propia derrota.

 

          De El llanto de los boxeadores, 2012

 

 

 

POR LA TARDE

ha escrito

un texto

sobre Óscar Domínguez,

ese pintor canario

que se quitó

la vida en París.

 

Por la noche

se ha buscado

en los asientos

traseros de un coche,

dejándose acariciar

bajo su falda.

 

Se obstina en conocerse

o en alejar los presagios.

Aún no sabe.

 

          De El llanto de los boxeadores, 2012

 

 

 

QUÉ FUE

de Varsovia

de la habitación en el Sheraton

una maleta

llena de tambores

la Embajada de Francia

 

Qué fue

de las mayúsculas

de Dante

de tu imagen

de reptil

sobre los mapas

cuando yo te besaba

como un biólogo

cansado en octubre

 

Qué fue de mí

de tu vigencia

cuando eras

tejado y toldo

 

Qué fue

de los rectángulos

Y de Yeats

 

Qué fue

de los licores

Qué fue de ti

Cuál es mi nombre ahora?

 

          De El llanto de los boxeadores, 2012
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