Parnaso 2.0 Logo
Manuel Martínez Forega, poeta

Manuel Martínez Forega

poemas




INVITACIÓN


Reptil hermoso que me miras:
tienes entre tus manos mis ojos
como dos aves de hielo;
ven y hiere de muerte con tu veneno
esta carne vil, como todo lo humano,
que permanece sin pasión ni abatimiento,
regida por la duda y ciega,
ostentando la debilidad del miedo.

                          De Cuerpo de la edad, 1985
…Un grupo de hombres, que caminaban en dirección paralela al mar,arrastrando
 los furores del temporal, envueltos en sus capas,en actitud recogida y 
silenciosa, inclinados hacia adelante, y las cabezas bajas.
                                                            FERNÁN CABALLERO

EL TORO DE LAS MARISMAS


El marinero había muerto en tierra.
Lo mató un toro de las marismas.

Aquel toro ido de celo
descargó su desdicha en el marinero
cuando tejía las redes de los grifoles
donde tantos calamares capturara.

La muerte es acaso más dulce en el mar.
El mar no ensarta;
engulle y asfixia como en un sueño salado,
pero no tiñe su lecho
con el drama espeso de la sangre.
Quizá piensa en ello el marinero
cuando, con el vientre rasgado,
toma conciencia de su muerte.

Su cuerpo, frente al temporal
tal vez a su vida destinado,
yace agónico en la playa
reclamando un último esfuerzo de las olas
mientras oye acercarse un tintineo
―ya no esquila―
y el rumor oscuro de unas voces:

Miserere mei Deus, secundum magnam
misericordiam tuam… Et secundum multitudinem
miserationum tuarum, de iniquitatatem meam.

                                De He roto el mar, 1987, 1993

 

CARPE DIEM


Corta es la verdad de mi partida.
Me lo decía, amigo, el segador:
éstas eran las mieses de mi vida,
semilla ahora de mi muerte son.

                 De Ocho poemas de deseo, 1989, 1990
ELECCIÓN


En este sacrificio de la vida,
quisiera tantas veces
que no fueran los años mi liturgia,
ni mi edad el rito, sino un disparo
al corazón directo
disipando las sombras escarlatas
con sus hachas de metal fragmentario,
y abiertas quedaran de par en par
las puertas de las llamas
tras un aldabonazo de silencio
mecido por las manos de la tierra...

Tantas veces quisiera
que tú fueras (el otro, el innombrado)
quien esas puertas golpeara leve,
sin atemorizarme;
que fueras tú, mi extraño,
libre de los vacíos de la muerte,
quien con su voz llamara,
evidente, deciso,
ebrio de ansiedad pura,
y este cuerpo del miedo amortajara...

                                 DeAdemenos, 2008
EN LA PIEDRA


Así como la piedra guarda el tiempo,
así como le es dado en cada esquirla
donar el agua que atesora,
así, del mismo modo,
me ha besado la piedra,
con su misma forma,
idénticamente líquida.

                     De Labios, 2013
BERNA EN EL MONASTERIO DE PIEDRA


Y junto al fresno de los bebedizos,
a la sombra de todos los venenos,
una sonrisa azul los desmentía.
Tus violetas a la orilla del río
y aquellas margaritas en tus manos,
y tus manos como diez flores vivas…

                                 De Berna, 1996

Material, de tierra, de barro ancestral, de piedra (que es el signo del tiempo
detenido, de lo remoto temporal), primigenia materia, prístina cosa adánica,
prometéica, por hacer y hecha, ser griego arrogante, ser bíblico servil, ninguno de
los dos tan terreno como el innombrado e impronunciable, casi dioses, 
homoestigmatizados por el cielo, por un dios del cielo humano, de dudosa mano, de 
dubitativa mano cuando se aplicó al kera mikós, dios filántropo errado porque 
la materia se hizo carne, el logos se hizo carne, el verbo se hizo carne, materia viva, 
pensadora de secretos donde refugiarse del temor a la muerte, al barro connatural. 
Materia que se hace dios reconocible en la materia del otro, en la materia del 
modelo innombrable y preexistente a todo, incluso al caos,vivificado por alentado, 
por algo como una nube desgajada del impacto planetario, piedra de nuevo, gema, 
corazón, corazón gemado vivo. Plano mercurial de la existencia, carne oscura, carne 
venida del lodo limpio de la alquimia, macerado, hervido en la fragua versicular 
sobre un anafe plutónico y vertido por fin en la crátera de los besos para beber 
hasta apurarla, cáliz en carne izado, rosa de Paracelso en el cielo del paladar de la 
bella, pero ceniza en su mano: término velar fonetizado para tales besos aleados. 
Aunque principio velador en el duermevela de la bella, Cerbero de la material ceniza, 
inviolada ceniza indisoluta.

                                               De Litiasis ―fragmento―, 2014
SÍSIFO


La nada fecunda lo inmóvil.
Pero ninguna razón revela
la fertilidad de lo inmóvil.

¿Es nada la piedra?

La piedra lapida el río y frunce su cauce.
Es arma para la muerte,
lápida es sobre el tiempo de la extinción
y pretexto de la palabra omitida.

He conducido la piedra al precipicio
creyendo deshacerme de lo inerte;
dispuesto un túmulo de pizarra
donde brillara el sol;
he pulido lascas para el fuego;
reunido pómez para la lluvia...

La piedra es cuando es
dispensada de su abulia estéril
como lo es una vida.

                            (Inédito)

 

Logos Parnaso 2.0