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Nacho Tajahuerce Sanz, profesor y poeta

Nacho Tajahuerce Sanz

poemas
Dignidad


Entras 
con tu cinta en la cabeza, 
tu ropa descuidada, 
tu palo 
y tu piojoso perro. 

Te sientas 
en una mesa apartada 
y después de unos minutos 
te levantas para pedir una hamburguesa. 
Cuesta un euro y 
tan sólo llevas setenta céntimos.
Ese es tu error.

Te la dan y 
mientras te comes el pan, le das 
la carne a tu perro piojoso.

Luego pides fuego para tu 
cigarrillo de liar y sacas 
a tu perro fuera del establecimiento.

Lo que no esperas,
(tampoco los demás),
es que aparezcan 
tres tipos de seguridad,
que te agarren y con las 
manos bien sujetas  a las porras intenten 
echarte por las malas.

Protestas y pides 
el libro de reclamaciones donde quieres que todos 
los allí presentes rubriquemos nuestra firma.

Mientras esto ocurre, 
cuatro policías de uniforme 
hacen su aparición  y te 
sacan a empujones.

Ya no protestas.
Tienes miedo, pavor 
mejor dicho.
Después en la calle te cachean 
durante un buen rato y al final 
te dejan marchar.

Cuando regreso a casa 
te veo.
Estas acurrucado en la esquina 
de un cajero automático, 
cubierto por una manta.

A tu lado, tu perro piojoso 
te lame la mano.

Deshielo (Editorial Eclipsados, 2006)
Saltador de pértiga


Nadie se pregunta qué es lo que pasa por 
mi cabeza
desde que sujeto la pértiga 
con las manos escuchando los ánimos del público
hasta que la apoyo en el cemento y 
tomo impulso 
para volar por los aires y 
acercarme a Dios.

Nadie se lo pregunta, 
tan solo  esperan que supere
el listón.

                                                                             
Manual de oficios (AQUA, 2008)
Poesía política


No existe la poesía política,
tampoco el político poeta.
Todo es mentira.
Háganme caso,
tampoco existe
el poeta que escribe poemas de amor.
Todo es destrucción.
El resto es molino sin aire
o boca sin alimento.
Escribo una palabra
y me escudo en el silencio.

El rostro del mundo (Baile del Sol, 2014)
Hambre y sed


Somos hambre y sed.

Así comenzó el discurso progresista burgués

de un alto cargo del gobierno.

No somos hambre y sed,

somos su hambre y su sed.

Nuestra caridad y su miseria.

Caridad: gran mentira de la sociedad biempensante.

Así que no os engañéis.

somos su carne y su agua en un mismo rostro,

el mismo rostro

que les niega el pan.
Salto al vacío


Si quieres luchar por un mundo mejor,
no te olvides antes de recoger la ropa.
Si crees en la justicia social,
ayuda a quitar los platos de la mesa
y sobre todo no pierdas de vista las facturas del banco.
Y si pretendes ser feliz,
hazme caso,
mira hacia atrás lo menos posible,
avanza,
pero no corras,
hay tiempo,
tenemos tiempo.
Tan solo debes esperar
el momento adecuado
para saltar.


El rostro del mundo (Baile del Sol, 2014)
Oda a la cama


Mi casa es mi cama.
Uno de mis refugios favoritos.
Un día entero cometiendo errores
y tan solo me queda la cama.
Muchos finales llegan en una cama.
La salvación de un mal día.
Si no tuviera cama
no podría vivir.
Si no tuviera cama
no debería morir.
Si no hubiera tenido una cama
no habría tenido infancia.
Reflexiono en la cama,
cuando nadie puede exigirme nada,
cuando todos permanecen al otro lado.
Me siento a salvo allí.
Tan solo mi cama y yo.
Una vez sumergido en el sueño,
todo pasa demasiado rápido,
todo vuelve a empezar.
No conozco mayor crueldad
que obligar a alguien a levantarse de la cama.
La sociedad necesita camas donde duerman
los cotidianos sueños de la gente.

El rostro del mundo (Baile del Sol, 2014)
Soledad

                                                 Nos fuimos mar adentro
                                      hasta donde nadie alcanzaba a ver.
                                                  Con el agua al cuello
                                                      me volví, te miré
                                                          y tu dijiste:
                          “Te podría matar y no se iba a enterar nadie.
                                            Cuando me pregunten yo diré
                                                que no llegaste nunca.”
                                                            Nacho Vegas



La soledad es lo único que nos queda,
es la esperanza de todo ser humano.
La hoja que se desprende de la rama y la rama del árbol
y el árbol de la tierra
y la tierra de los hombres
y el hombre de la vida
y la vida de la muerte
y la muerte de la resurrección.
La última gota en el vaso después de haber apurado el
[último sorbo,
la mujer que enviuda
y su hombre que ríe solo y su penúltima lágrima
[derramada.
Yo mismo ante la hoja de papel,
y el silencio
en el mar
donde las olas te arrastran
mar adentro
hasta que dejas de hacer pie.
Es en ese momento,
cuando definitivamente decides
no volver.
Es allí, en medio del océano,
donde nadie podrá hacerte daño.

El rostro del mundo (Baile del Sol, 2014)
Estaciones


                                                                  Nosotros, seres humanos,
                                                                      Retorciéndonos entre
                                                                  Las flores que se abren.

                                                                            Kobayashi Issa
Invierno

Cada vez oscurece más temprano

y cuando parece que alcanzo la felicidad

más me inquieta la noche.

Quizás al desaparecer la luz

imagino otro cuento

que ya me tocó vivir,

quizás al aparecer la noche y el frío

piense en el final de ese cuento

que nunca tendrá final feliz.

Tan solo la luz de la mesilla de noche

me permitirá conciliar el sueño.



Verano

La luz del mundo

es insignificante para ti.

Un grano de arena

refleja Todo

lo que no existe.

 


Otoño

Ya no quedan hojas

que arrancar,

ni flores

que regalar.

No quedan suficientes

para cubrir

el horror del mundo.


Solo cuerpos desnudos.





 
Primavera

El color de la luz

ilumina su rostro.

La luz,

todavía,

inalcanzable 

e inexistente 

para los hombres,

sigue su curso.




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